Tom Clancy's: H.A.W.X.
Con el fin de la era de los estados-nación, el mundo de la guerra está evolucionando con rapidez. Los nuevos desafíos exigen nuevas soluciones, a veces con resultados impredecibles.
Durante muchos años, los ejércitos nacionales han luchado por mantener y modernizar sus fuerzas. Sin embargo, el incremento de las restricciones presupuestarias y las dificultades a la hora de acceder a personal cualificado están llevando a muchos países a buscar otras soluciones. Cada vez son más los que recurren a los contratistas militares privados (o PMC, grupos de mercenarios de élite dirigidos por personal igualmente de élite) como complemento a sus fuerzas armadas.
Los PMC han demostrado un rendimiento sumamente satisfactorio en términos de eficacia, habilidad, precio y fiabilidad. Su principal ventaja es su capacidad para hacer frente a la mayoría de las situaciones tradicionalmente encomendadas a los ejércitos convencionales, pero sin contrapartidas políticas.
Con el tiempo, estos cuerpos militares privados han ido diversificando sus operaciones, que han pasado de meras funciones de ocupación a misiones de asalto mecanizado y contrainteligencia. No ha tenido que pasar mucho tiempo para que algunos de ellos adquirieran la fortaleza financiera necesaria para adentrarse en el campo de las operaciones aéreas y navales.
Cada año que pasa, los PMC expanden un poco más su influencia y su ámbito de actuación. Aunque inicialmente ejercían solo labores de asesoramiento, hoy en día están involucrados en tareas de reconocimiento, logística, seguridad y otros aspectos esenciales de la práctica militar. Para garantizar el funcionamiento continuado de la maquinaria bélica, la mayoría de los PMC firma acuerdos con compañías que operan en otros ámbitos, como la minería, la extracción de petróleo, la aviación civil, la fabricación de bienes, etc. Al contar con fuentes de financiación garantizadas, pueden operar con mayor eficacia frente a sus enemigos. Cada año está más cerca el día en que servirán como unidades de campo plenamente operativas, y, de hecho, sus servicios están tan generalizados que ya resultan esenciales. Se ha abierto la caja de Pandora. Ya no hay forma de librarse de los PMC.